Publicado | Innovación en el Aula.

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El artículo fue publicado originalmente por el autor, para la sección “Simplemente Innovar” del portal de la Corporación Colombia Digital.

 

10 de nuestras mentes más brillantes y exitosas internacionalmente presentaron la ruta para proyectar a la nación competitivamente, como individuos y país: ‘Misión Ciencia, Educación y Desarrollo Colombia’ (1995-2020) ¿En dónde vamos?”

En nuestro medio, la educación hierve en los titulares y noticias: programas de apoyo a la primera infancia, aprendizaje y evaluación por competencias (pruebas internacionales PISA y pruebas nacionales Saber), nuevas pedagogías y currículos, excelencia en la docencia, ranking internacional de universidades, acreditación de programas y certificaciones, entre otros. A pesar de tal claridad de acciones y programas, éstos han mostrado ser poco efectivos para que nuestra sociedad cristalice un sistema educativo transformador, competitivo y de calidad. Ello puede provenir de que no tenemos una respuesta clara a la pregunta: ¿la educación, para qué?

Los países líderes en la prueba PISA (Singapur, China, Alemania, Japón, Corea, Finlandia), muestran que sus sociedades definieron hace rato la respuesta a esta pregunta: la educación es donde forman a los miembros de su sociedad y los capacitan para afrontar sus retos personales y colectivos como país. En Alemania, por ejemplo, el Ministerio de Educación, es de Educación e Investigación, mostrando que el mismo órgano que administra la educación de los niños alemanes, es también el que direcciona y apoya lo que investigan sus adultos, para que Alemania siga siendo un Estado competitivo. En Japón, el Ministerio de Educación es aún más integral, ya que también dirige la cultura, los deportes, la ciencia y la tecnología.

Tanto Japón como Alemania son sociedades con una extensa tradición e historia en la construcción de sus sociedades. Proceso histórico que nosotros, con poco más de 200 años de Independencia, estamos apenas recorriendo. Quizás por ello, puede ser interesante observar a Singapur, uno de los tigres asiáticos, nación líder en la última versión de PISA (2012), y que apenas logró su independencia del Reino Unido en 1963, momento en el que tenía un PIB/Cápita menor al nuestro, y que hoy nos supera por un factor superior a siete (7).
“Las actuales elecciones presidenciales muestran grandes falencias del sistema que nos educa”

La educación es importante para Singapur, basta con ver la página del Ministerio de Educación, allí se visibilizan y exponen, en primera instancia los “logros” que cada estudiante debe alcanzar, según el nivel de estudio. Para el caso de Singapur, los logros son las metas que los maestros consideran debe lograr su sistema educativo y sus niños, según el ciclo de formación y capacitación.

Fuente: ‘The Key Stage Outcomes of Education’ http://www.moe.gov.sg/education/desired-outcomes/

Es importante señalar que en la página de su Ministerio (de Educación), lo primero y más importante, tiene mucho que ver con actitudes y menos con contenidos disciplinares; algo muy interesante para un país que lidera mundialmente unas pruebas que evalúan las competencias en Matemáticas, Lenguaje y Ciencias.

Singapur tiene muy clara la respuesta a la pregunta: ¿Educación, para qué? En medio de un entorno dinámico y cambiante: distinguir lo bueno y lo malo (ética), reconocerse y valorarse como individuo, reconocerse y valorarse como país y su rol en el mundo, responsabilizarse de su propio aprendizaje, reconocer y trabajar en equipo con los demás, ser innovador y tener pensamiento crítico, valorar el trabajo y la excelencia, valorar la salud, las artes y la estética, entre otros…así ellos construyen día a día, y a través de todas las edades, la sociedad que están buscando.

Esta simple tabla puede ser un resumen de su “pacto social”, lo suficientemente detallado para que no quede en frases de cajón que oye su población; y lo suficientemente corta para que su extensión no la convierta en un inmenso estudio a guardar en anaqueles que nadie lee o leen unos pocos “expertos”, y terminan convirtiéndose en estudios “intrascendentes”.
Los ejemplos señalados pretenden mostrar la importancia de la educación, y como para estos países la educación en actitudes y contenidos trasciende el ámbito escolar y académico y permea muchos momentos de su sociedad. Para ellos la educación tiene lugar en todos los escenarios de la vida diaria de sus pobladores. Siendo la educación una necesidad para toda la vida y la importancia de las actitudes, porque los contenidos, ya sabemos estarán cambiando permanentemente.

¿Educación, para qué?…en Colombia
Cumplidos 20 años de que la Misión de Sabios presentara su ruta que responde al “para qué de la educación”, donde se proponía que cada gobierno y el conjunto de la sociedad, aseguraran un proceso de 25 años que nos transformara desde la educación. Es interesante anotar que se trata de una ruta tan bien diseñada, que continúa vigente 20 años después, a pesar de todas las vueltas que ha dado este mundo. Sin embargo, y desde ese entonces, no solamente los gobiernos sucesivos, decidieron no acoger los planteamientos de la Misión, sino que nosotros, como colectividad, no se los exigimos, y en lugar de apropiarlo como comunidad, preferimos delegar la construcción de nuestra sociedad al amaño de los intereses de nuestros políticos de turno.

Si hablamos de la realidad de los últimos 12 años, Colombia ha hecho un gran esfuerzo en facilitar el acceso a poblaciones marginadas a su sistema educativo, en los diferentes niveles de formación. Aumentar la cobertura es primordial para un país con tantas inequidades y falta de competitividad, pero de todas maneras somos una sociedad que destina más dinero a la guerra que a la educación, sin preocuparse demasiado por la importancia del para qué de la educación.

Recientemente la Fundación Compartir promovió un estudio para identificar los factores que más pueden incidir para mejorar nuestro sistema educativo. El estudio concluye que la acción debe centrarse sobre la calidad de los docentes, buscando su excelencia. El maestro es una figura muy importante dentro del proceso de aprendizaje, pero ni es el único, ni es el qué más incide. Distintos estudios y las mismas pruebas PISA lo confirman, habilidades no-cognitivas como la persistencia, el esfuerzo, el valor del trabajo que se imprimen en el seno familiar y el entorno socioeconómico han dado muestra de ser mucho más influyentes en el desempeño de los estudiantes. No deja de ser curioso además que en este estudio las TIC solo sean un medio para los docentes, cuando la realidad es que diariamente se hacen millones de consultas de auto-aprendizaje, en todo el planeta sin mediar la figura del docente como la hemos conocido siempre.

En todas las sociedades, la educación es el vehículo fundamental para la movilidad social, la generación de empleo de calidad y la construcción de una sociedad promotora de bienestar.
Finalmente y de cara a nuestra actualidad nacional, hay dos formas simples y expeditas para ponderar la “autoestima” de un país, es decir, la calidad de un sistema educativo y la forma en que éste permea la sociedad que lo rodea y lo nutre:

1. Aquello que un país produce para los demás países
2. Los valores que inspiran su voluntad de actuar y apostarle al futuro

En cuanto al primero, somos un país cuyo grueso de ingresos por exportaciones proviene del sector minero-energético (petróleo, carbón, ferroníquel, electricidad), en donde las destrezas o conocimientos especiales de sus talentos humanos cuentan poco.

En cuanto al segundo, las actuales elecciones presidenciales muestran grandes falencias del sistema que nos educa. Al próximo debate electoral acudiremos como sociedad a escoger mayoritariamente entre la alternativa del “temor” o aquella del “odio”: el “temor” de entregarle el país a la guerrilla, o el “odio” al partido y liderazgo que encarna la guerra. Continuaremos, entonces, sin premura de una consciencia colectiva sobre: ¿La educación, para qué?

Sitio de interés
Ministerio de Educación de Singapur

Artífice Innovación

Columnista
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