Publicado | Innovación en el Aula.

El artículo fue publicado originalmente por el autor, para la sección “Simplemente Innovar” del portal de la Corporación Colombia Digital.

 

En el ámbito de la ingeniería y tecnología, el concepto de ‘prototipo’ ha tenido un amplio desarrollo, y se le entiende como aquel primer-ejemplar completamente funcional de una solución novedosa a producir masivamente. Sin embargo, tal concepción de prototipo, del cual un ejemplo por excelencia son los automóviles de Fórmula 1, sólo es abordable a partir de grandes presupuestos, alta tecnología y por empresas con trayectoria en innovación.

Difícilmente, tal concepción de este, puede llevarla a sus prácticas un empresario o un profesional que tan sólo esté considerando incorporar la innovación en su actividad. De allí, que hoy en día la conceptualización de la innovación haya sido nutrida con el valioso aporte del ‘prototipado rápido©’.  artifice-portotipado-rapido

Toda innovación efectiva implica la introducción exitosa en el mercado “…de un nuevo, o significativamente mejorado producto (bien o servicio) de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del  trabajo o de las relaciones exteriores” (Manual de Oslo) . Bajo este marco de conceptualización, la innovación reviste tanto el carácter de novedoso, como aquel del éxito comercial y generación de beneficios económicos para quien la realiza.

Este doble aspecto en su definición hace que las actividades de investigación, desarrollo e innovación posean altos niveles de incertidumbre en términos de costos, recursos, resultados, tiempo, tecnologías y aliados a involucrar. Pero al mismo tiempo, tal significado resalta el rol del emprendedor (a) como principal promotor de la innovación, quien a partir de la inversión de esfuerzos y recursos espera generar unos beneficios superiores a aquellos que habría obtenido de haber destinado los recursos a las actividades corrientes. De allí, que sea al mismo tiempo riesgo y oportunidad.

Es por ello, que es muy útil para los inversionistas, las organizaciones y los emprendedores encontrar herramientas y estrategias que los ayuden a disipar las incertidumbres propias de la innovación, bien sean estas comerciales, tecnológicas o del modelo de negocio. Este objetivo se realiza a través de aquellas acciones que nos permiten validar cierto aspecto de la idea o solución potencial, o por el contrario, que permiten descartarla al no apreciarle resultados prometedores como innovación exitosa. Dentro de las diferentes herramientas para atenuar la incertidumbre en esta área, una de las más útiles y menos costosa es la actividad de prototipar rápidamente.

La palabra prototipo, proviene del griego, y está formada por el prefijo protos- (el primero), y la palabra tipos (tipo, impresión, modelo). Es así como prototipo, etimológicamente hablando, significa ‘primer-modelo’, lo que explica por qué son de gran utilidad para los procesos de innovación. Prototipar rápidamente es un mecanismo para pasar a la acción, materializar en un primer intento nuestras ideas para aclararlas y reflexionar individual y colectivamente sobre ellas, para llevarlas a un siguiente estado de desarrollo o descartarlas en nuestro camino de búsqueda de una innovación exitosa.

De este modo, los prototipos y las actividades de prototipar llevan las ideas del universo etéreo de nuestra mente, a un cosmos de representación y socialización, en el que ellas empiezan a existir de manera física o simbólica, tanto para quien elaboran el prototipo, como para quien lo contempla y lo enriquece con su evaluación. Así el prototipado rápido y su materialización en artefactos físicos o simbólicos, nos permiten colectivizar y aclarar nuestras ideas a fin de generar un diálogo fusionado alrededor de aquellos elementos inciertos que buscamos resolver.

Esta acción de ‘prototipar rápidamente’ exige no sólo que se haga con prontitud, sino también de llevarla a cabo utilizando sólo los insumos necesarios para estar en capacidad de confirmar o descartar una idea o aspecto de la solución. De allí, que los prototipos resultantes de la actividad de prototipado rápido busquen, ante todo, encontrar los defectos e inconsistencias que tenga algún aspecto de nuestra idea durante el proceso de desarrollo y no al final de este.

Podemos ‘prototipar rápidamente’ sobre cualquier cosa: productos/servicios, procesos de atención a clientes, un método de comercialización, una nueva dinámica pedagógica en el aula de clase, una campaña comercial a través de redes sociales para una empresa tradicional, etc.

Todos estos tienen un ingrediente en común: actúe-analice-aprenda y vuelva a prototipar. Sólo la generación repetitiva y continua de prototipos rápidos marcará la ruta más probable hacia esa innovación que está buscando. Por eso prototipar rápidamente, es el “qué tal si…” de la innovación, porque abre la puerta a la posibilidad de cambiar, de explorar su negocio o actividad, así como de descubrir el valor que puede tener este para su segmento de interés.




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